lunes, 4 de noviembre de 2013

Gana sin brillo


El dicho de goles son amores y no buenas razones tal vez nunca tuvo mejor aplicación que al partido de anoche. Oriente, sin jugar bien, terminó goleando por 3-0 a Real Potosí en el estadio Tahuichi, por la decimotercera fecha del Apertura.
Maximiliano Andrada (5’) aprovechó un espacio en la defensa y remató directo para inquietar al arquero Arias que estuvo firme para retener el esférico. En contrapartida Matías Córdoba ejecutó con precisión un tiro de esquina que el golero Lapzyck evitó que se convierta en la apertura del marcador. En el rebote a Hoyos le faltó agilidad para la definición.
Hugo Bargas empalmó de primera un envío de Marvin pero el balón se elevó demasiado (9’). El propio Bargas se sorprendió con un gravísimo error de Lapzyck, que por salir jugando cedió el esférico a los pies del franco- argentino (15’).
A falta de higos buenas son las peras, con una delantera que no podía desprenderse de los zagueros lilas, un preciso cambio de frente de Lucas Díaz encontró bien proyectado a Wílder Zabala (23’), que luego de avanzar unos metros libre de marcación, sacó un potente derechazo para decretar el 1-0.
En vez de motivar al plantel, el gol pareció ser una anestesia que adormeció a los verdolagas tanto así que en algunas acciones se equivocaron en la salida. En una de ellas, Darwin Peña bloqueó a Hoyos y luego de quitarle el balón remató de emboquillada que por poco se introdujo en la portería, cuando el ‘Pollo’ Arias ya nada podía hacer (34’).
En el complemento
Para el segundo tiempo tampoco hubo la inyección anímica que el partido requería, ya que tuvo lapsos deslucidos, por momentos desordenados y abúlicos, en ambos planteles los jugadores se mostraron sin ideas.
No por hacer apología del delito se pondrá fin al crimen, no por tantos ponchazos se harán más goles. No apareció el hombre que reste los pelotazos y traslados de balón, tampoco ninguno se dio cuenta de que el cambio de frente o el remate de media distancia eran alternativas para cambiar el curso del partido. Por más que quisieron los técnicos, sus dirigidos no cambiaron el libreto.
La actitud de los potosinos era comprensible porque con diez hombres se preocuparon más de no cometer errores que de buscar el arco rival. Los locales, por su parte, parecían varados en la arena.
A los 83’ debutó como liguero Gróber Cuéllar, dos minutos más tarde, el exartillero destroyano puso el 2-0 y en el epílogo habilitó a Rodrigo Vargas (91’) para que anote el 3-0 final.
En el fútbol hay diversas opiniones, hay quienes consideran que lo más importante son los goles y con ellos se ganan los partidos. Para otros, jugar bien de nada sirve si se pierde. Lo ideal es fusionar los dos conceptos y para eso se entrena a diario 
DOS ERRORES DEL JUEZ PROVOCARON LA IRA
 Wílder Zabala, sin querer, pateó al árbitro Gery Vargas y este trastabilló cayendo al suelo (33’); pareciera que esa acción sacó al juez del partido y lo llevó a una nebulosa porque el orureño cometió dos errores determinantes, que a lo mejor pudo haber cambiado el desarrollo de las acciones.
Cuando se jugaban dos minutos de adición, en el primer tiempo, Gustavo Olguín cometió una falta en contra de Darwin Peña.
Contra todo pronóstico el árbitro sacó la cartulina amarilla y por doble amonestación despachó a las duchas al volante cruceño. Lo correcto era sancionar el tiro libre a favor del equipo visitante.
En el complemento, Rosauro Rivero, desde fuera del área, cedió el balón al portero Lapzyck. Alcides Peña, que retornaba a su terreno, recibió el regalo y anotó el que debía ser segundo tanto del cotejo. El juez entendió que estaba en posición adelantada y cobró el tiro libre a favor de los potosinos. Sin duda, los arbitrajes son el centro de la polémica.

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